Hoy te hablo de esas cinco cosas que podemos hacer con las #caricias.
Comunicar con caricias…es un arte. Pero no hablo sólo de las caricias que damos con nuestras manos…existen las caricias emocionales…las que se regalan con la mirada, con una sonrisa, con un gesto, prestando atención, con la escucha activa, con una palabra…esas caricias que acarician antes de convertirse en caricias, porque benefician a quien las va a obsequiar…esas caricias que dejan poso en quien las recibe porque como decía Benedetti…"Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma sino su continuación". Así que, hagamos que circulen esas caricias porque la respuesta a la pregunta ¿cómo podemos llegar al corazón de las personas?...está en saber qué podemos hacer con ellas.
jueves, 9 de abril de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
#mortíferoFRÍO
María visitó la escuela con dos sillas…una de ruedas en la que se sentaba su hija, aquejada de una enfermedad incurable que en poco tiempo se la llevaría…y la otra silla…en la que llevaba a un bebé precioso con su mismo nombre. Madre e hija querían buscar colegio juntas, donde crecería aquella niña, un colegio, cuyos trabajadores deberían ser conscientes desde el primer momento del futuro que aguardaba a la criatura…criarse junto a sus abuelos.
María jamás estuvo segura de la decisión de su hija años atrás. Anunció alegremente que se marchaba al extranjero a estudiar otros idiomas que pudieran abrirle puertas profesionales. A los padres nos cuesta soltar amarras, si bien es cierto que si amamos a nuestros hijos...debemos hacerlo, ya que ellos tienen derecho a decidir sobre su futuro. La María de mi historia sufrió en silencio la ausencia de su hija, pero se alegró por su iniciativa y sus ganas de luchar en la vida por alcanzar su sueño…el sueño de volver a los años a su pueblo natal y poder trabajar en algún lugar que le reportara los suficientes reportes económicos para vivir tranquila. Aquella hija que marchó para volver, se enamoró, no obstante, de un chico extranjero e inevitablemente se quedó embarazada. Si bien la noticia cayó como un jarro de agua fría al principio, la familia no pudo más que mostrar su deseo de apoyar a aquella chica soñadora, que se veía obligada a interrumpir puntualmente su recorrido en pos de lograr sus objetivos profesionales…para ser madre. Así nacio la pequeña, sana y hermosa…que pudo disfrutar de su madre hasta que la enfermedad tocó la puerta de su casa.
Fue entonces cuando la hija que marchó para volver, volvió para quedarse…no para trabajar en un cómodo lugar con un buen sueldo como había soñado…volvió para entregar a su fruto a sus padres, a quienes tanta comprensión y ayuda debía…volvió para morir en paz, acompañada de sus más allegados. Su pareja no podía atenderla, porque debía trabajar para mantener los gastos que la enfermedad consumían y debía ganar un dinero para alimentar a la niña. Así que él se quedó lejos con la promesa de que visitaría a sus "chicas" en cuanto le fuera posible…aquellas chicas que se cobijaron en el hogar familiar.
Al principio toda la familia pensó que superarían la enfermedad, enfrentándose a ella. Al fin y al cabo, había visitado el cuerpo de una chica muy joven y fuerte…no podría con ella. Pero llegó un momento en que tuvieron que aceptar resignados que se habían equivocado. El cuerpo maltrecho de aquella joven lozana…se consumía día a día, minuto a minuto…pero sacó fuerzas de donde casi no tenía para visitar el colegio dónde quería que su hija fuera educada. Era consciente de que los abuelos cuidarían muy bien su tesoro…pero necesitaba asegurarse que el colegio fuera un aliado para la familia, en el caso de que fuera necesario. Por lo tanto visitó las instalaciones, lo revisó todo, preguntó lo que le parecía importante aclarar y se marchó diciendo que volvería en breve para matricular a la niña. No volvió. Mi querida María lo hizo en su lugar.
En este caso la naturaleza fue muy caprichosa. Así lo sintio aquella abuela que hubiera preferido que el orden natural hubiera sido respetado. Era ella quien debía partir…en todo caso la naturaleza le había usurpado su derecho a ejercer de abuela, de establecer con su nieta un vínculo de muchos mimos y mayor permisividad que la que habitualmente podemos practicar los padres. Pero no pudo ser. Le tocó una vez mas hacer el papel de madre, en contra de lo que había soñado. Ya había asumido su responsabilidad sobre sus hijos…esperaba verlos crecer sanos y fuertes y fantaseaba con poder disfrutar algún día de un trato cómplice con futuros nietos. Pero volvió a heredar de nuevo una responsabilidad que no podía declinar, se lo debía a su hija, quien había dejado en herencia una nueva oportunidad a su madre de demostrar ante la vida su gran capacidad de ejercer de "madre".
Pero la edad no perdona, y la naturaleza además de caprichosa es sabia. Todo tiene su tiempo…su momento…y le tocaba volver a vivir el estrés que produce tener que establecer límites educativos en vez de jugar el rol de abuela comprensiva que amortigüa los conflictos entre padres e hijos. Ya no necesitaba un "manual" de cómo ser buena abuela, sino una lista de instrucciones de cómo volver a ejercer de madre cuando tenía la edad de ser abuela. No podría consentir demasiado a su nieta, tal y como muchos abuelos se pueden permitir hacer, ni podría ofrecer demasiados caprichos a una niña que debía educar, a una niña a la que le había sido arrebatada su madre, de una manera brutal e inesperada. El padre ausente, debía seguir trabajando en su país y vendría de visita, pero era la abuela quien debía encargarse de todo…lo había prometido.
La muerte…la que nadie puede evitar…el halo negro que termina por recordarnos que somos limitados…esa que tememos. Os confieso que yo la temo aún más desde que soy madre. Cuando tienes hijos, no sólo no quieres marcharte por ti, sino por lo que podrías dejar. Todos soñamos poder ver crecer a nuestros hijos…y marcharnos en todo caso cuando ellos hayan resuelto sus vidas, para morirnos en paz. La muerte…esa que evitamos…de la que no hablamos y para la que no nos preparamos, pero que está presente…a veces lejos y otras un poco más cerca. La muerte…con la que los niños se topan en algún momento de sus vidas, sin entender demasiado bien lo que conlleva morir…de la que los protejemos pensando que es mejor que eviten vivirla. Los niños pasan etapas en sus vidas en las que conviven con la muerte…siempre hay alguien que muere cerca de ellos o cerca de alguno de sus amigos...y en su foro interno tratan de buscarle su explicación particular. Algunos niños no la comprenden en absoluto, son además alejados de toda conversación que tenga que ver con la pérdida sufrida, otros llegan a calcular las edades de todos sus familiares y concluyen que todos sus allegados irán muriendo en orden y terminarán quedándose solos y abandonados…pero no llegan a comprender que el orden es aleatorio y no entiende de jerarquías, otros pocos son conscientes de que jamás volveran a ver "al muerto" más que en alguna foto que adorne algún mueble en sus casas… pero tampoco saben dónde se han marchado aquellos que estuvieron vivos…porque los niños piden explicaciones, son curiosos y preguntan y... ¿cuál es la explicación que les damos? ¿Dónde van los muertos? ¿Al cielo, al cosmos, a dar una vuelta a algún otro lugar? Cada cuál buscará la forma, la manera en la que tiene que explicar a un niño que alguien ha abandonado este mundo.
No sé si los adultos en general estamos preparados para afrontar las pérdidas de seres queridos por muerte…lo que sí percibo es que en la escuela no hablamos demasiado de algo que es inevitable pero oscuro…y aunque tampoco quisiera obsesionar a nadie hablando de un tema que no nos resulta demasiado agradable, quizás podríamos incluir en nuestro ejercicio un espacio para tratar temas como este, que si bien son complejos de tratar, suceden todos los días…hoy en casa del vecino y mañana puede que en nuestra propia casa. Y además de acompañar a niños que hayan perdido seres queridos, también podríamos orientar a sus familias y acompañarlas…¿por qué no? Pero también para ello debemos estar preparados, porque la muerte no perdona a nadie.
Para los menores de 3 años, la muerte es como un sueño del que se puede despertar…por lo tanto tendremos que recordarles que es una situación irreversible. Es como cuando una hoja cae de un árbol en otoño…que tras caer...al cabo del tiempo se convierte en materia orgánica pero desaparece y no la vamos a volver a ver. A partir de esa edad cada niño puede tener una manera diferente de ver la muerte, lo que importa es que no se sienta abandonado por los familiares que sufren y deben pasar un duelo en el que inconscientemente se centran en su dolor. Debemos responder las preguntas que los niños nos planteen…sabemos que son muy curiosos. Seguramente preguntarán si les va a pasar a ellos también, se preguntarán con quien van a estar (si el que ha muerto es un familiar muy cercano) y si bien no expresarán su sufrimiento como los adultos, puede incluso mostrar cambios en su carácter, alteraciones en la alimentación o el sueño. No es malo que vean llorar a los adultos...si les mostramos lo que sentimos, nos perciben más cercanos y puede que se animen a contarnos lo que les sucede a ellos también. Lo que parece comprobado es que la pena de un niño puede aparecer de forma intermitente y el proceso de duelo debe ser analizado durante el desarrollo de su vida porque revivirá la pérdida con frecuencia, especialmente durante eventos o celebraciones importantes.
Por eso…como docentes…padres…madres…seres humanos…deberíamos recordar que en un duelo...
…Las lágrimas son importantes, ya que el único camino para terminar con las lágrimas es a través de ellas.
…Cada uno debe recorrer su propio camino, nadie puede hacerlo por otro.
…El recorrido es mucho más pesado si se parte de que el dolor de la pérdida será insoportable.
…La compañía adecuada se convierte en gran aliado, ya que elaborar un duelo efectivo no puede recorrerse en soledad.
Estamos en ello con la pequeña María, que curiosamente es físicamente igual a su madre, acompañando a la niña y a sus abuelos y apoyándolos en todo lo que podemos, sin ocultar nada, sin mentir, sin fingir, intentando ser un recurso humano incondicional para esta familia, cargando a veces una pequeña parte de esa mochila que sigue pesando y ayudando a quienes necesitan aprender a vivir "sin alguien" que fue muy importante, que si bien no volverá sigue viva adentro de quien la amó y la sigue amando.
La muerte no puede robar la vida.
No puede concretar esa farsa…porque la vida...
la vida es una antorcha que va de mano en mano,
de hombre a hombre, de semilla en semilla,
una transferencia que no tiene regreso,
un infinito viaje hacia el futuro,
como una luz que aparta
irremediablemente las tinieblas.
(Extracto de "Transferencias" de Hamlet Lima Quintana, poeta argentino)
jueves, 2 de abril de 2015
Vacaciones de los niños
Las vacaciones de los niños son a veces difíciles de compaginar con los calendarios laborales de los padres y madres. ¿Tú cómo te las arreglas para dejar a tus hijos mientras trabajas? ¿Eres afortunado y cuentas con la ayuda de algún familiar? o…¿Tienes verdaderos problemas para solucionar el problema que te supone que tus hijos no acudan a clase por período vacacional? ¿Crees que la escuela podría colaborar de alguna manera para ayudar a las familias o aliviar a las familias que no disponen de ayuda cuando sus hijos están de vacaciones? Compartamos ideas, quizás la creatividad de algunos pueda ser la solución para otros.
Hoy hablamos de las #vacaciones de los niños.
miércoles, 1 de abril de 2015
#Anajes en INED21
Es un placer inmenso, poder publicar para @INED21 y sus lectores. Espero que los contenidos que publicaré sobre educación sean del interés de todos sus lectores. Un saludo a todos, desde el corazón docente que me impulsa a compartir…desde la experiencia de mi práctica en el aula…siendo muy consciente que aún me queda mucho por aprender.
lunes, 30 de marzo de 2015
Sin compañía en la ducha
El peor día de la semana para Silvia era el miércoles. Cada semana tenía que arreglárselas para terminar su actividad en educación física y esperar hasta que las duchas colectivas se vaciaran para poder ducharse en soledad. Su profesor le obligaba a ducharse aunque sintiera que se ahogaba de la ansiedad que le producía pensarlo. Buscaba excusas…y las excusas minaban sus rutinas diarias. Un día era la laringitis que se inventaba la que no le permitía ducharse…otro día se las apañaba para salir antes porque tenía que acudir a cualquier lugar…todo para no tener que desnudarse ante los ojos de los demás. A veces conseguía escapar de tener que pasar un mal rato…otras se metía en el lavavo esperando a que los demás terminaran para poder entrar en aquella sala de las torturas…la ducha…sin compañía, sin que nadie pudiera observarla.
Desde el exterior se juzgaba su comportamiento. Su profesor la reñía constantemente, le repetía que los hábitos de higiene después de practicar ejercicio físico eran una obligación y que si seguía "contando historias para escaquearse" le suspendería la asignatura y llamaría a sus padres. Sus compañeros la interrogaban…le preguntaban que "por qué no se duchaba nunca con ellos"…lo que no recordaban era que de vez en cuando le recordaban que estaba un poco regordeta, incluso se habían mofado de ella llamándole ballena…no podían siquiera imaginar el dolor que esto le producía. Su cuerpo estaba sufriendo cambios tremendos, acumulaba grasa y se veía fea ante el espejo que ella quería romper en mil pedazos. Sus compañeras no habían comenzado aún a desarrollarse…pero ella..ella no podía frenar que sus caderas se ensancharan, sus muslos engordaran y su trasero y pechos se hicieran cada vez más grandes. Por eso no quería que nadie la mirara. ¿Era tan difícil de entender lo que le sucedía? Nadie la comprendía y con todo lo que padecía…aún recibía amenazas de que suspendería la asignatura de gimnasia, y lo que era peor…las burlas le clavaban puñales por todo el cuerpo…produciéndole pinzamientos que jamás antes había conocido.
Sus desajustes estéticos le producían una inseguridad emocional que no podía frenar y se había convertido en una chica con mal humor. Apenas podía sonreír…mucho menos reir a carcajadas como lo había hecho meses atrás en compañía de sus "amigas". Le habían invadido los complejos…su cuerpo era el mejor caldo de cultivo para que ellos se cocinaran lentamente…mientras iban anulando su personalidad, antes alegre y simpática. Ahora le daba vergüenza TODO…y su vergüenza en realidad era el temor a ser rechazada. Estaba sumida en un círculo vicioso…mentía para ocultar su realidad…ocultaba su problema y aquello no hacía más que alejarla de su entorno social…su mecanismo de defensa funcionaba como un imán que aún atraía más problemas a su vida y sus problemas con el entorno aumentaban cada día.
Sus padres no hacían más que repetirle que el físico no era lo más importante…¡pero no eran ellos quienes tenían que pelear todos los días con aquel cuerpo horrible que le hacía recordar lo repugnante que se veía! Tenía que buscarse la vida a diario para tapar todo aquello que no quería mostrar y se daba asco a sí misma. Ya había comenzado a sobredimensionar sus complejos y la visión que tenía de sí misma la atormentaba hasta el punto de querer desaparecer de la faz de la tierra. Por eso esperaba sigilosamente el momento en que podía ducharse en soledad, cuando en realidad deseaba no tener que hacerlo. Odiaba a su profesor, a sus compañeros, a sus padres y lo que era terrible…se odiaba a sí misma.
Se pellizcaba todos los días para comprobar que lo que estaba viviendo era real, pero al ver que sentía el dolor del pellizco…se percataba de que que estaba viviendo aquella tortura de verdad. Lo único que deseaba era parecerse a sus compañeras. ¿Por qué era tan diferente? Quería ser bella, quería ser seductora y lo que en realidad poseía era un cuerpo deformado. Había obedecido a sus complejos y estaba dispuesta a hacer lo que fuera para cambiar su situación...porque se negaba a formar ni siquiera parte de la media, no quería ser normal, quería ser perfecta.
Así fue como dejó de comer…y si lo hacía terminaba volcada en el inodoro para explusar de su cuerpo lo que le impedía conseguir su objetivo. Nadie comprendió como meses después terminó ingresada en un centro psiquiátrico. Aquel profesor, aquellos compañeros, la comunidad educativa al completo y aquellos padres destrozados…boquiabiertos, estupefactos, debatían los porqués de aquel triste final…
…mientras tanto ella se abrazaba al vacío, ya que nadie había conseguido abrazarla antes. Puede que ni ella misma dejara abrazarse. Los abrazos hubieran podido vencer sus miedos.
Y os preguntaréis qué tipo de abrazo hubiera podido ganar la batalla…Yo también me lo pregunto…Lo que sé es que los complejos nos restan seguridad y personalidad. Para poder vencerlos debemos enfrentarlos…si bien es cierto que nunca está de sobra que nos eduque para ello…desde casa y desde la escuela.
El denominador común de todos los complejos es la desvalorización…y así, volcamos el ideal que fabricamos sobre cómo quisiéramos ser y perdemos en la aceptación de cómo somos en realidad. Es un sentimiento de inferioridad adquirido al vivir quizás demasiado pendientes del mundo que nos rodea, del qué dirán, ese sentimiento de inferioridad que crece con el miedo, que se nutre de la insatisfacción.
Al fin y al cabo…la belleza del alma es la belleza del talento…es ahi donde debemos incidir con más ímpetu…en hacer que nuestros niños se sientan desarrollados plenamente por dentro. Respecto a los abrazos que podemos proporcionarles, los hay de varios tipos…Os propongo que los abracemos…quiero compartir una lista de abrazos muy especial…que podría funcionar si perseveramos en ella desde la más tierna infancia.
Un abrazo llamado ALABAR…porque hay más valores además del estético. Todos tenemos fortalezas y debilidades. Ayudemos a nuestros niños a potenciar sus fortalezas y a trabajar sus debilidades para convertirlas en fortalezas. Resaltar todas aquellas cosas maravillosas que poseen es uno de los mejores abrazos que les podemos dar. Debemos reconocer, apreciar y valorar nuestras cualidades de forma realista. Hay personas que poseen cualidades que no saben apreciar, mientras otras valoran las pocas que tienen. Tendremos una buena autoestima cuando vivamos a gusto con los talentos que poseemos. Nada de dejar en evidencia a nuestros hijos ante los demás…ALABAR y ALABAR, sin dejar de corregir desde una perspectiva constructiva.
Otro abrazo llamado IMPERFECTOS… porque la perfección no existe. ¡Qué horrible sería ser perfecto! Yo se lo repito constantemente a mis alumnos…que ni soy perfecta, ni quisiera serlo…¿Y si además buscamos belleza en las imperfecciones? Aceptar nuestras imperfecciones no quiere decir que tengamos que renunciar a mejorar nuestros defectos en la medida de lo posible, el tema es hacerlo con serenidad.
El siguiente abrazo que se llama SEGURIDAD…debemos educar a los niños para que refuercen su posición ante cualquiera y defiendan su punto de vista con respeto, aunque difiera del punto de vista de los demás.
El abrazo TOLERANCIA…porque no todo es cómo quisiéramos que fuera, para ninguno de nosotros...ni nuestro cuerpo ni muchas otras cosas en la vida. Eduquemos a los niños en la tolerancia a la frustración porque eso los hará sentirse mucho más seguros.
El abrazo EDICIÓN LIMITADA…"sentirnos diferentes" de los demás no es ni mucho menos negativo…y es que somos edición limitada…únicos y geniales. Os aconsejo que si tenéis niños pequeños les contéis el cuento de Elmer. Las diferencias muchas veces pueden transformarse en ventajas. Debemos ayudarles para que puedan sacar beneficio de lo que los hace diferentes.
El abrazo llamado NATURALIDAD…porque tener ciertos complejos es normal, forman parte del juego de la vida, y será natural que los tengamos si no llegan a perturbar nuestro comportamiento. Hablarles a los niños de complejos que hayamos podido tener es bueno para que vean que nadie está libre de haberse topado con ellos.
El abrazo HUMOR…porque puede que si nosotros no damos importancia a los complejos y nos reímos de ellos, los demás tampoco lo harán. Soy consciente de la dificultad de este último abrazo, no obstante, no hay que dejar de intentarlo.
El abrazo AMOR…que tanto bien nos hace…y que tantas dolencias cura.
Por cierto...Silvia pudo curarse…
...aprendió a apreciarse en su conjunto y dejó de verse como un objeto que debía ser retocado. Poco a poco comenzó a llevar una vida normal y darse una nueva oportunidad para verse como persona y tener una buena opinión sobre sí misma. Se hizo en definitiva amiga de zonas que consideraba negativas, de cosas que le molestaban. Dejó de abrazar el vacío…para abrazar la VIDA.
Abraza y deja que te abracen…porque un abrazo en el momento indicado NO TIENE PRECIO.
jueves, 26 de marzo de 2015
#EMOCIONES
Cuando escribí mi primera reflexión para compartirla en el blog, se me ocurrió una palabra que recogía en sí misma y de manera muy breve la esencia del ejercicio docente...esa palabra era ABRAMULANDO...abrazando corazones y estimulando mentes. Hoy hablamos de emociones, del sentir...y de su relación con el aprendizaje.
Esas emociones que no debemos contener ni permitir que sean reprimidas, sino más bien educadas...porque los sentimientos y las emociones son la expresión auténtica de quiénes somos.
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Anaje
martes, 24 de marzo de 2015
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