lunes, 20 de julio de 2015

Objetívate


Parece más que claro, que todo cuanto hacemos en la vida, está orientado a alcanzar un objetivo. Decía Laurence J. Peter que…”si no sabes donde vas, acabarás en otra parte”. Todos tenemos la gran capacidad de fijarnos objetivos y trazar planes para lograrlos. Podríamos relacionar la palabra objetivo al “fin" al que se desea llegar, la meta que se pretende lograr. Así mismo, cualquiera de nuestros objetivos nos impulsa a tomar decisiones o perseguir aspiraciones, correr detrás de un propósito.  Objetivos…destino, meta, el punto de mira de un arma, el blanco…el fin específico al que deseamos llegar pero que…tiene un cierto nivel de complejidad. Y ante esto deberíamos preguntarnos si realmente estamos condicionando nuestra propia felicidad ante el cumplimiento de nuestros propios objetivos. Si la respuesta fuera sí seríamos esclavos de ellos. Pienso que no hay mayor ambición que la de poseer una libertad conductual…que nos dota del poder para regularnos y responder ante las diferentes situaciones de la vida…desde una conducta libre…no adulterada ni a merced de los que nos rodean.

La conducta son los aspectos observables, medibles y cuantificables del comportamiento humano, que no es más que el conjunto de actos exhibidos por el ser humano y determinados por la cultura, las actitudes, las emociones, los valores de la persona y los valores culturales, la ética, el ejercicio de la autoridad, la relación o la genética. Y por otro lado tenemos la actitud, que al fin y al cabo es un juicio evaluativo, la propensión favorable o negativa del individuo hacia un objetivo. Las conductas no están aisladas e inconexas respecto del sujeto que las realiza, sino que están unidas a él, se hallan referidas al marco de su “persona”. Dicho de otro modo, las conductas no son ciegas ni se dan por azar, sino que representan acciones típicas de un sujeto, son expresión peculiar de él. Podemos reconocer que determinadas conductas son propias de tal o cual sujeto: son sus modos de resolver una determinada situación. Por lo tanto, las conductas son una manifestación de la persona, de un “yo” particular, o sea, expresan su personalidad.

Objetivos...
          …conducta...
                    …comportamiento...
                              …actitud.

En definitiva uno de los objetivos que más perseguimos es el de ser amados, aceptados, queridos. El amor es la manifestación de la vida. En el fondo…todos buscamos el amor, si bien nuestra conducta no es siempre la más adecuada para lograrlo. ¡Qué importante es observar nuestra manera de conducirnos por la vida para conseguir nuestros objetivos! Observar para ser conscientes de las veces en las que nuestro ego nos juega una mala pasada, ese personaje…ese bicho que a veces interpretamos...que nos aleja de nuestro propio SER. Ese monstruo al que a veces no podemos dominar y nos lleva presos. Ese “modo” de hacer las cosas…a veces impregnado de ira…o de orgullo…o de vanidad…o de envidia…o de avaricia…o de miedo…o de la adoración a la gula, lujuria o la propia pereza. De nada sirve negarlo o no querer verlo, más bien al contrario…y no nos libramos ninguno por mucho que deseemos lo contrario…no faltan ocasiones en las que nos comportamos conforme a lo que nos dicta nuestro ego. Y aquí está otro de los grandes objetivos de la vida…eliminar las capas que no nos dejan ser lo que en realidad ya somos y porque YA SOMOS…no podemos tener más valor.                                                                                                                                                                                                                                                               

Voy a dares unas pistas de los diferentes “personajes” que podemos encontrarnos. Seguro que todos reconocemos a quienes han decidido escribir su propio manual de instrucciones para la vida y no ven más allá de lo que ellos piensan que está bien o está mal, aquellos que solamente ven sus propias ideas y son expertos en utilizar la “culpa” como instrumento para lograr sus objetivos…mandones con cuchillo que no atienden a ninguna razón que no esté reflejada en su propio manual de conducta.

Tampoco faltan aquellos que están siempre dispuestos a ayudar y dar…sin que se lo pidan…y a veces dan sin necesidad, porque entienden que portarse bien en la vida es ayudar al prójimo cuando en realidad lo están comprando y haciendo esclavo para sentirse mejor.

También podríamos fácilmente identificar a los vanidosos, que vuelcan todos sus esfuerzos en interpretar a un personaje relacionado con el éxito, que buscan ser el número uno en todo y se especializan para lograrlo, que pueden llegar a manipular a quienes los rodean con tal de brillar allá donde van.
 
Tenemos por supuesto a los envidiosos, que “lloran para mamar” y para que les resuelvan la vida, que tienen como objetivo quedar siempre por debajo de los demás para que se compadezcan de sus problemas…pero al mismo tiempo no quieren dejar de tenerlos, ya que es su única arma para que sean tenidos en cuenta.

Otros pueden responder al personaje avaricioso, ese mismo personaje que se aleja del mundo y las personas porque los considera invasivos, se distancian casi hasta de su propio cuerpo, para refugiarse en su poderosa mente…personaje con miedo a perder, a quedarse vacíos si entregan hasta sus propias emociones…por eso minimizan sus necesidades y su dependencia de los demás, para que nadie pueda exigirles nada. 

Con todos los anteriores conviven los miedosos, los que a veces creen que hasta vivir es peligroso y evitan enfrentarse a lo que consideran como una amenaza…que a lo mejor sólo está en su imaginación.

Los que adoran la gula, buscan solamente dejarse de historias y pasárselo bien…son buenos anfitriones y están probablemente encantados de haberse conocido a sí mismos…pero desean prácticamente hacer lo que les venga en gana.

Y además tenemos aquellos que muestran su pasión por la lujuria que adoran el poder y lo único que desean es estar por encima de los demás y viven como si estuvieran en guerra todo el día.

Por último tenemos a los perezosos, que se anestesian para no sufrir y evitan toda clase de conflictos, son obedientes y abnegados.

Es fácil reconocer a alguien que responde a los patrones que describo. Lo difícil es reconocerse a uno mismo en ellos. Puede que veamos mucho más fácil la paja en el ojo ajeno que la viga en nuestro propio ojo…pero creer que todos respondemos a alguno de estos eneatipos en la vida. Ninguno es mejor o peor que otro, pero debe ser reconocido y domado, ya que si todas nuestras acciones en la vida están enfocadas a lograr objetivos…que estas acciones sean lo menos contaminadas por este tipo de personaje sería más que deseable.

Por eso os planteo que desarrollemos la capacidad de definir nuestros objetivos desde una perspectiva positiva, fijando fechas realistas para lograrlos y midiendo los resultados como claves para alcanzarlos. Objetivos razonables, que estén a mi alcance. Pensemos que qué cosas podemos hacer…preveamos el resultado…analicemos las posibles consecuencias de nuestros actos…y hagámoslo visualizando el mayor número de opciones de ejecutar un plan para poder escoger la mejor de las opciones. Practiquemos y perseveremos, comprometámonos al máximo para poder conseguirlos. Sin miedo, sin prisa y haciendo lo que debemos hacer, derechos por la vida como decía San Agustín…”es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja."


Quizás la meta más importante en nuestra vida debería ser alcanzar la verdad, la bondad, la justicia o la belleza y por qué no decirlo…el amor. Tengamos en cuenta que el objetivo del juego no es la victoria, sino el arte. Por eso, puede que el principal objetivo de la vida no sea alcanzar el éxito, sino el placer por hacer, el placer de su resultado y el conocimiento del valor que tiene ese resultado para el resto de la comunidad que nos rodeasin preocuparse tanto por los fracasos, y recordando que perdemos muchas posibilidades si no lo intentamos.


lunes, 13 de julio de 2015

La Mejora Comienza Contigo


Imagina por un momento que eres una casita al borde de un lago…un lago con sus aguas en calma en el que cualquier ser humano querría sumergirse…y poder buscar la paz…esas aguas que se turban de vez en cuando, como si de la vida se tratara…una vida que tiene sus más y sus menos, pero que bien mirada y por lo general…bien merece ser vivida con sentido, con esperanza y optimismo…a pesar de que a veces nos golpee…pero que al mismo tiempo nos da la oportunidad de dejar nuestra esencia…nuestra fragancia…nuestra huella al pasar por ella…porque cuando tú naciste, lloraste al verte despojado de tus derechos a seguir inmerso en tu mundo particular…dentro del vientre de tu madre…en el líquido amniótico…danzando al compás de los latidos del corazón que te prestó tu primera morada, pero sería deseable que cuando partas y sigas tu camino en el río que ha de conducirte al gran océano…otros lloren porque te ha llegado el momento de seguir tu viaje en otro lugar…rumbo al mar dónde sin duda culminará tu tarea.

Sigue imaginado esa casita…ese refugio…tu propio hogar…dónde tu mundo emocional, tu cuerpo físico y tus pensamientos, aposentados en tu mente, forman un equipo…el equipo que debe trabaje unido para tu propio bienestar…para que sientas que tu paso por este mundo ha merecido la pena y has sabido aprovechar al máximo la alegría de vivir. Y te aseguro que este equipo juega en la mejor liga…siempre y cuando permanezca unido y sólo tu ser puede lograr que así sea…tu ser…que no puede valer más porque ya lo vale todo. Por eso…porque representas el máximo valor debes cuidar de ti mismo…la mejora comienza contigo y se mantiene porque tú así lo decides.

Y en este viaje que empieza en la tierra y continua en algún otro lugar…¿Quien no desea tener orden, buscar la simplicidad de las cosas, disminuir las preocupaciones o tener más tiempo libre y obtener una mejor salud mental? ¿Quién no quisiera eliminar las causas de gran cantidad de problemas y contribuir a mejorar su calidad de vida? Este texto es para los que queremos agregar valor a nuestra vida, para los que deseamos comunicarnos con nosotros mismos, para los que sabemos que sin una pequeña revolución personal no existe la posibilidad de ningún cambio…porque el cambio empieza cuando nos damos cuenta de que a pesar de que suene a paradoja…sólo cuando nos aceptamos podemos soñar con la posibilidad de realizar ciertos cambios.

Te invito a un viaje, el viaje de tu vida…hacia ti mismo…sin duda el viaje más interesante que puedes hacer, en el que más descubrimientos puedes realizar y el que te mostrará los paisajes más bellos…a ti mismo…que representas a veces sin saberlo…la mayor belleza de este mundo. No hablo de tu aspecto físico, ni de lo que posees, hablo de tu interior, de tu propio ser. Puede que te encuentres con cosas que no te gusten demasiado…¡no importa!…lo principal es que las has encontrado y les puedes dar otra forma…las puedes moldear entre tus dedos, con la mayor de las delicadezas y el cariño más grande del mundo. También te toparás con cosas maravillosas que quizás no conocías y merecen ser potenciadas. No temas a que te llamen soberbio, no hay nada malo en expresar lo que tienes de maravilloso…todo el mundo tiene algo fabuloso que mostrar y algo que no lo es tanto…no estás solo en esta aventura.

Te veo haciendo las maletas, veo que has decidido acompañarme. Puede que tu bolsa sea pesada…o puede que sea un poco más ligera. Tráete sin falta tu cuerpo, tu mente y tu alma…es lo único que realmente necesitas para montarte en el vehículo que te llevará a tu destino…tú mismo. Allá donde vayas encontrarás el significado del respeto, la voluntad, la confianza en ti mismo, el esfuerzo, la autodisciplina, el sentido común, tus metas y propósitos, la certeza de que los problemas tienen soluciones, la creencia de que lo importante es hacer las cosas bien…mejorando siempre, la fe en que para recorrer grandes distancias siempre debes dar primero un sólo paso…y que para seguir debes coordinar tus piernas para que continúen dando un paso tras otro, sin cejar en el empeño.

Antes de empezar voy a pedirte que pienses en todo lo que tienes alrededor y que te preguntes si todo lo que posees es fundamental en tu vida o si por el contrario podrías desprenderte de lo que no necesitas. Seguramente has acumulado muchas vivencias que ya no debes llevarte contigo. Puede que te apetezca descartar los malos recuerdos, los pensamientos negativos, los rencores, los errores, las culpas, los malos hábitos, las limitaciones y las etiquetas auto impuestas o aquellas que te hayan colocado y las hayas hecho tuyas. Desaloja lo que no te haga falta para recorrer esta aventura, se selectivo. Sé que tienes apego por ciertas cosas, personas o experiencias que si lo piensas por un momento no te son de utilidad. Elige con cuales te quedas en tu casita y cuales vas a desechar o reciclar.

Organiza después todo aquello que hayas pensado guardar en tu casa. Etiqueta todo lo que debes ordenar. Hay un lugar para cada cosa y cada cosa al mismo tiempo debe ser colocada en su lugar. Así podrás tomar lo que necesites al momento que lo requieras y ocuparte de tu casa por entero. 

Seguro que deseas que tu casa esté limpia, es tu trabajo mantener tu zona pulcra. Suelta lo que no quieres que conviva en el mismo lugar que tú y libérate de la suciedad que te hace daño…como la envidia, el orgullo, el miedo impuesto, el sufrimiento añadido o la ignorancia. Recuerda que eres un hogar en armonía y en ese hogar quien mandas eres tú. Puedes abrir tu puerta y dejar que entre quien tú lo desees o  por el contrario puedes cerrar esa puerta a cal y canto.

Tu casa debe ser vigilada, debes estar alerta. Enfócate en las fortalezas que tiene…pero atiende a las debilidades. Cuida de ti mismo…cuida de tu cuerpo, de tu mente y de tu espíritu porque la mejor inversión que puedes hacer es contigo mismo.

Si has decidido emprender este viaje, no olvides que debes obedecer lo que has decidido.


Mantenerte en tu camino y no salirte de él es tu mayor propósito…sólo así podrás conservar lo que has logrado.


lunes, 6 de julio de 2015

Humor Sapiens Sapiens


Sinceramente…me siento muy agradecida de tener una familia materna que es la monda. Cada vez que nos reunimos en torno a una mesa el sentido del humor se huele en el ambiente…Algunos de los componentes de la familia, son capaces de hacerse con los instrumentos musicales de una orquesta en una boda y conseguir que nos riamos a carcajadas…o disfrazarse y montar un show que no tiene desperdicio. Verdaderamente es algo que he heredado…el sentido del humor y alegría de vivir. Somos de sonrisa fácil…y esto no va reñido ni con la disciplina, ni con las normas, ni con la seriedad cuando la situación lo requiere…pero nos gusta mover la mandíbula…tanto para comer como para partirnos de la risa.
 
Hablando de risas…me reí mucho cuando leí el libro de Victor Küppers, “Vivir la vida con sentido” y me permito copiar un extracto de su libro, escogido del capítulo que lleva por nombre SENTIDO DEL HUMOR. Ahí va:

“La jirafa van con jirafas, el cerdo va con cerdos, el merluzo con merluzos, el cenizo va con cenizos y las personas alegres y entusiastas con personas alegres y entusiastas”.

¿Con qué clase de personas nos gusta estar? ¿Con que clase de personas les gusta estar a nuestros niños? Es obvio que tendemos a huir de las caras amargas y nos atrae mucho más una persona risueña y con buen humor…eso que tanto necesitamos en la sociedad actual.

Según Edward Dunkelblau, presidente de la asociación Americana de Humor terapéutico, hay investigaciones que muestran que los niños ríen más de doscientas veces al día. Los adultos, sin embargo, ríen una media de quince veces diarias. Si los cálculos no fallan, al convertirnos en adultos ya hemos perdido 185 risas por día. Me parece que es una pérdida lamentable. ¿Qué es lo que ha pasado con ellas? ¿A dónde fueron a parar?

El hecho es que todos somos conscientes de que cuando nos morimos de la risa y nos duelen todos los músculos al no poder parar de reír…experimentamos una sensación de relax y confort que no se puede describir en palabras…es como si pudiéramos vaciar todas nuestras tensiones en un momento breve pero muy intenso. Por lo tanto, el estrés desciende y nuestra capacidad de tomar decisiones sensatas y resolver conflictos mejora. De hecho, nuestro ritmo cardíaco se acelera, nuestro sistema inmunológico se activa, se bombean hormonas que nos hacen estar más alerta y el oxígeno asciende al cerebro…así que todo esto nos ayuda a pensar con un poco más de agudeza y de ver las cosas con mayor claridad. Me vais a decir si no merece la pena reirse un poco más...de lo que habitualmente lo hacemos…si no es importante que llenemos nuestros hogares y aulas de alegría. Las personas que ríen juntas comparten algo mucho más que carcajadas. Compartir la alegría es multiplicarla y la alegría es como la miel de la vida…saborear su dulzor es como tomar un medicamento para que no se nos arrugue el alma a pesar de que corramos serio peligro de que se nos arrugue el rostro. ¿Qué preferimos que pliegue…el rostro o el alma?

Cuando los niños son pequeños, el humor está conectado especialmente con los momentos de juegos y la actividad física que desarrollan a lo largo del día. Para ellos es fuente de risas el “hacer tonterías”, “poner muecas”, las caídas y las exageraciones…entre otras cosas. Les encanta que los mayores también hagamos alguna “bobada" para que podamos reírnos juntos. Les place que nos tiremos al suelo…que hagamos ademán de atraparlos o que imitemos voces extrañas y emitamos sonidos graciosos…Deberíamos hacerlo con más frecuencia y alegrar nuestras aulas y hogares para así alegrar un poco más nuestras vidas.
Ya en la etapa primaria, los acertijos, los chistes son lo más utilizado por los niños para obtener momentos llenos de risas. Hay algunos chistes malísimos para nosotros que provocan carcajadas en los niños. También les resultan graciosas las caídas…en especial las de los demás…aunque se debe tener cuidado cuando esto sucede y hacer hincapié en que antes de reírse de alguien que se ha quedado patas arriba en el suelo habría que preguntarle si se ha hecho daño. Imaginad lo que se pueden reír si cae algún maestro o algún adulto. Se parten de la risa. 
En la secundaria termina ese humor infantil o por lo menos se disipa y aunque a los niños todavía les guste hacer tonterías, hay veces en que se ven forzados a hacerlas para captar la atención de los demás y esto hace que se pierda la naturalidad. Parece que en esta etapa empiezan a tomar protagonismo otro tipo de historias…o incluso comentarios despreciativos hacia los demás para poder reír. Si bien es cierto que mofarse de los demás es una práctica insana, hay que entender que a estas edades se están construyendo como personas y a medida que se van sintiendo mejor consigo mismos y más aceptados en el grupo…los comentarios despreciativos van decreciendo...aunque siempre deberíamos estar atentos al hecho de que reirse de los demás no sea un hábito para nuestros adolescentes, que se convierta en una práctica perjudicial para ellos y los que los rodean.

Ya os explico al principio del texto las pocas ocasiones en las que nos reímos cuando llegamos a la etapa adulta. Por eso necesitamos pensar cuántas “oportunidades para el humor” nos brindamos cada día, ya que estos aportes diarios de humor…son como unas vitaminas para el alma. Ya sabemos que no todos los días podemos estar pletóricos y que cada día es distinto para cada uno de nosotros, pero tanto nuestros hijos como nuestros alumnos agradecen que tendamos al humor y al optimismo, ya que además el estado de ánimo alegre colabora a que el aprendizaje en el amplio sentido de la palabra sea mucho mejor. Nuestro comodín es el optimismo…porque si bien no podemos convertir lo difícil en fácil…podremos al menos conseguir que parezca fácil. Pero sigamos con el sentido del humor.

Siempre es bueno buscar momentos para ver cosas divertidas en familia o en el aula. Tener sentido del humor no es ser chistoso ni tampoco burlarse de los otros para provocar la risa. El sentido del humor es sacar chispa a las cosas que nos suceden, a las cosas que ocurren en tu vida. El sentido del humor es necesario en la vida familiar tanto como la disciplina, la educación o los valores. Las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen humor y la risa son más sanas, menos tensas y más cordiales. A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir nuestra relación con los niños de forma alegre y divertida, pero hemos de ser capaces de reconocerlos y de vivirlos sin miedo a que las normas o la disciplina se vean afectadas.

La risa y el humor (así como el lenguaje) son conductas o expresiones exclusivas del ser humano. ¿Por qué no utilizarlas para nuestro propio bienestar?

Por eso, se me ocurren algunas actividades que podríamos hacer tanto en nuestros hogares como en las aulas…guerra de cosquillas, batalla de almohadas, jugar al escondite, esperar a que alguien llegue escondidos en algún lugar y darle un susto, ver películas cómicas, contar chistes, contar anécdotas de la infancia, hacer preguntas absurdas, vestirnos con alguna prenda puesta del revés...

¿Se os ocurre alguna más? ¿Os atrevéis a intentar ser divertidos? ¿Recuerdas cuál fue la última vez que te reíste tanto que casi lloras? Yo sí que lo recuerdo, así como atesoro momentos familiares en los que la risa ha sido la gran protagonista.


Recordad una frase de Martha Stevenson que a mi me encanta, y dice que...

"Una sonrisa es una semilla que crece en el corazón y florece en los labios".

lunes, 29 de junio de 2015

Siéntete... Siénteme



Cuántas veces al cabo de la vida preguntamos un “¿qué tal?”...y cuantas veces tenemos que responder nosotros a esta misma pregunta. “Tirando”…decía una señora que me encontré el otro día en una tienda, “¡qué quieres que te diga!” seguía para terminar de responder a quien le preguntaba…¿Tirando de qué…tirando del carro? ”Bien" dicen otros…cuando probablemente no sea del todo cierto…o ”mal" escuchamos decir a algunos…si bien es casi seguro que no en todos los casos se sienten tan mal como quieren hacer creer…Lo que me cuesta escuchar es el famoso "sin más” que muchas veces utilizan los niños…y me pregunto…¿qué significa? ¿quiere decir que ni fú ni fá? ¿que ni sienten ni padecen o ni saben lo que sienten? Hace bien poco les pregunté qué significaban para ellos esas dos palabras…no supieron qué responder, tan sólo pudieron elevar sus hombros haciéndome entender que ni siquiera tenía un significado real para ellos. Es la manera que han escogido para expresar…nada.

Esto me recuerda a una frase de José Ortega y Gasset…"Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa”. ¡Vaya tela! Esto es un real problema…y mayor será cuanto más tratemos de ignorar lo que nos pasa…porque lo que sí es seguro es que tenemos diferentes marchas y velocidades…no somos planos. Los sentimientos y emociones son parte de la vida y no deberíamos encerrarlos bajo llave.

En todo caso te propongo una especie de juego. La próxima vez que te pregunten…tómate un tiempo si quieres...para responder. “ Bueno…me embarga la tristeza porque las cosas no van bien en el trabajo, aunque a veces siento alegría porque por lo menos sigo conservando mi puesto y cobrando un salario a fin de mes…siento rabia cuando mi hijo adolescente me responde muy malamente pero al mismo tiempo me siento perezoso para ponerlo en su sitio...ya que pienso que se calmará solito y sin que yo intervenga”. Fíjate bien en la cara que pone quien te lo pregunta. Puede que tu respuesta real de lo que sientes no sea atendida…entonces verás si realmente le interesa a la otra persona saber “cómo te sientes”. También puede suceder de que lo que tú plasmes con tus palabras sea el inicio de un gran intercambio interpersonal. ¡Haz la prueba…no pierdes nada! Tal vez esa misma persona jamás te vuelva a preguntar. Con ese comportamiento te darás cuenta de muchas cosas. Porque preguntar…preguntamos muy fácil y responder también. ¿Lo hacemos con verdadero interés…esperando que nos digan la verdad? ¿Es una pregunta de cortesía? 

¿Sabes? Creo que preguntar a alguien cómo se siente no es preguntar cualquier cosa…tampoco es fácil respondernos a nosotros mismos si nos hacemos la pregunta. Pero lo que sí es realmente importante es que si somos capaces de poner etiquetas a nuestros sentimientos…seguro que podremos controlarlos mucho mejor. Sin duda es el único camino para saber cómo debemos actúar y comprender el por qué de ciertos comportamientos ajenos. Quizás debamos ampliar nuestro vocabulario de sentimientos. Si hablamos de ellos…aprenderemos a identificarlos y expresarlos.

Muchas veces confundimos SENTIMIENTOS con EMOCIONES. Los sentimientos son al fin y al cabo el resultado de las emociones…el sentir está relacionado a un estado de ánimo afectivo, muchas veces de larga duración, que se manifiesta en nosotros y los demás, como consecuencia de las emociones que en definitiva están asociadas al temperamento, la personalidad y motivación de las personas.

Dice Jose Antonio Marina en su libro “Diccionario de los Sentimientos” que somos inteligencias emocionales y que los sentimientos son el centro de nuestro ser. Si son lo más personal de nosotros…deben ser entonces de vital importancia para nuestra convivencia. 

A mi me gusta asociar la palabra emoción a "e-motion”, MOVIMIENTO…y voy a tratar de explicarte por qué. Las emociones siempre se producen cuando nuestra mente percibe, obtiene una información…pero el hecho es que todas las emociones producen deseos, que a su vez nos invitan a la acción. Queremos satisfacer ese deseo y por lo tanto debemos actuar. Recuerda que no hacer nada también es actuar. Depende de cómo resolvamos la situación…podemos llegar a la satisfacción o a la frustración. Contrariamente a lo que muchos piensan y dicen, creo que no hay emociones buenas ni malas. Las emociones son neutras. Cada una de ellas hace su trabajo y no debe ser ni ignorada ni tapada. Te lo voy a explicar, ya que para mi fue un gran descubrimiento.

Me gustaría que imagines que es viernes por la tarde. El reloj marca la hora de salida del trabajo…y tu mente percibe que estás liberado de obligaciones laborales…por lo que tu emoción en ese momento se traduce en ALEGRÍA. El DESEO que se manifiesta en ti es en el de salir a tomar algo con tus amigos. La alegría está para ser compartida y te dispones a llamar al grupo con el que habitualmente sales. Resulta que cada uno de tus amigos tiene algún otro plan esa tarde…unos se han comprometido a hacer compras con la familia, otros tienen otro tipo de compromisos que deben atender y todas tus llamadas telefónicas no dan el resultado que esperabas. Te sientes frustrado por no poder compartir tu alegría y te quedas en casa ya que no tienes a nadie con quien salir. Dime cuál es la emoción inmediata a esta…puede que sea la tristeza o a lo mejor el enfado. Tu emoción inicial de alegría se apaga para dar paso a otra emoción que producirá en ti otro deseo...que a su vez te llamará a la acción. Podrías salir solo y ver si encuentras a alguien conocido con quien pasar un rato. Si lo consigues…esa emoción de tristeza se tornará en alegría otra vez y bla, bla, bla...

De la misma manera, puedes percibir una situación que entiendes como injusta, al notar que alguien se está apoyando demasiado en ti…Alguien que no asume ninguna responsabilidad y carga todo sobre ti…que eres el pilar. Bastante tienes con sujetarte tú como para que se te echen encima…y con el peso de otro pilar sobre el tuyo…ves que te estás dejando torcer. Es una situación injusta para ti y esto te produce la emoción de la rabia. El deseo principal es el de querer enderezarte a ti mismo…antes de caer. Es una situación insostenible que debes resolver. ¿Acaso la rabia no podría ser el motor necesario para que puedas poner fin a lo que está sucediendo con tu vida? ¿Y no es precisamente eso lo que deberías hacer? ¿Sería incorrecto aprovechar esa rabia para resolver tu problema e intentar hacerlo de manera satisfactoria? 

No hablemos por tanto de emociones negativas o positivas…sino de a dónde nos conducen las acciones que ejecutamos para colmar los deseos que esas producen en nosotros.

No entiendo por qué asumimos que estar triste es negativo…ya que hasta la misma tristeza puede ayudarnos a equilibrarnos, a centrarnos…puede ayudarnos a llevar un proceso de duelo, solitario e introspectivo…que nos ayude a centrarnos en nosotros mismos y nos permita aceptar cualquier cosa que nos haya sucedido.

El tema es que pasamos de una emoción a otra a lo largo del día…vivimos sensaciones de muy variado tipo y siempre están presentes en nosotros. Darte cuenta de cuál es tu repertorio emocional te hará emocionalmente inteligente. Habla de tus emociones y compártelas con los demás…anima a tus hijos, amigos o compañeros a que lo hagan también. Recibe con respeto lo que los demás quieren compartir contigo. Acepta la emoción que estés sintiendo, es tuya y te pertenece…no te prohibas vivirla…ni intentes que la dejen de vivir los demás. Frases como “no debes enfadarte”, “no estés triste”, “es malo tener miedo…los niños grandes no lloran” no ayudan a nadie. Legitima las emociones…Legitima las emociones de los demás y hazlo con absoluta naturalidad. Pero siempre regula tus emociones y ayúdate a ti mismo para buscar dar la mejor respuesta ante lo que debas resolver. Seguro que la vas a encontrar.

Y ahora dime…¿cómo te sientes?


viernes, 26 de junio de 2015

Fin de Curso para Wert


Termina el curso y la etapa para el llamado "pirómano favorito" del presidente…quien redactó una ley que provoca desigualdades y saltó por encima de la oposición de muchas familias y docentes…así como ciudadanos.

Una ley que provoca desigualdades y una propuesta IMPUESTA...como una norma para hacer una escuela low cost que a todos los efectos presume que dejará en la cuneta a muchos alumnos de sectores desfavorecidos. 

Lo que nos ha dejado este señor antes de sus VACACIONES es una receta de
...menos becas y más tasas
...evaluaciones y reválidas que veremos si agravan o alivian el panorama…y...
… la idea de que no todos valen para estudiar, luego es previsible adelantar la vía laboral a los quince años y si se puede...que asome a los catorce. 

Decía Wert que “provoca pasiones encontradas” y por eso obtenía malas CALIFICACIONES. Hay quien quiere disfrazar la VIRTUD para que no se vea el PECADO. 

Habrá que dar tiempo al señor Iñigo Méndez de Vigo que dice que “no hay ningún marrón…sino responsabilidad y un honor”. Entiendo que responsabilidad es responder con habilidad. Siendo esto así le preguntaría al Sr. Méndez si realmente entiende el concepto de responsabilidad como yo y va a volver a considerar no el marrón…sino el borrón que nos deja el ministro que suspendió curso o si va a aprovechar el trabajo de su predecesor y lo va a seguir defendiendo.


Si él…como dicen…ha sido docente…puede que entienda la gran contradicción que supone que se apruebe una ley y casi antes de ponerla en marcha...ya se esté pensando en derogarla.

lunes, 22 de junio de 2015

Calma el Alma


Habrá que morir alguna vez…pero mientras tanto debemos vivir. Si tuviéramos siempre presente que tenemos una sola oportunidad de hacerlo, quizás podríamos darnos cuenta de que…lo verdaderamente importante es saber en cada momento qué es lo verdaderamente importante. A veces se nos olvida y nos dejamos ahogar en un vaso de agua, dando relevancia a cosas que pensando en frío, no son prioritarias. Pero para eso debemos detenernos, buscar tiempo para comunicarnos con nosotros mismos y con los demás, reflexionar y atendernos, planear, ordenar…sin perdernos de vista…con calma…quietud y serenidad.

"La vida es como un viaje por la mar:
hay días de calma y días de borrasca;
lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco. 
Jacinto Benavente

No hay peor mal que la ignorancia…la inconsciencia de lo que sucede en nuestro interior y a nuestro alrededor, no hay nada más importante que dirigir nuestra vida, establecer un rumbo y seguirlo…dejar de ser jinetes que se montan en sus caballos…para llegar a ser caballeros que controlan al corcel. Manejar nuestras emociones con sabiduría es ser EMOCIONALMENTE INTELIGENTES…se trata de trabajar con nuestras emociones de manera no sólo inteligente sino constructiva, positiva y creativa. Regular nuestros impulsos emocionales y de conducta es una de las claves para ser triunfadores en la vida, como seres humanos. Sólo así podremos dar un buen ejemplo a nuestros niños y cumplir en definitiva con nuestra responsabilidad.

Soy consciente de que todos nos sabemos la teoría…pero que nos cuesta practicarla…que hablamos fácil…pero que contar hasta diez o hasta cincuenta en situaciones de estrés es un reto que realmente nos cuesta superar. Y de estrés sabemos bastante, ya que vivimos con el tiempo medido…ajustado y adorando lo que llamamos prisa. No obstante no dejo de pensar que algo que es insano no puede ser bello…el corpiño que nos impide respirar no puede gustarnos tanto, porque perjudica nuestra salud y si no estamos bien tampoco lo estarán los que nos rodean. Muchas veces hablamos de avanzar…de ir lejos cuando puede que avanzar sea en realidad realizar un viaje muy cerca…a nuestro interior, para poder controlar nuestro cuerpo, emociones y mente. La falta de calma nos impide mantener ese control tan necesario para nuestras almas.

Nos pasamos el curso escolar reflejando prisa en nuestro rostro, nuestra postura corporal y nuestras palabras…desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Creo que si nos grabaran con una cámara cada día y nos dieran la oportunidad de ver las grabaciones al final de la semana, podríamos observar que funcionamos como máquinas programadas, que lo tenemos todo medido y cualquier imprevisto no planificado nos saca de quicio. 

El día comienza con prisa…salir de casa para ir al colegio suele ser muchas veces toda una aventura llena de alta tensión. Algunas de las palabras y expresiones más sonadas en muchos de los hogares suelen ser “venga”…”deprisa”…”que no llegamos”…”corre”. Si el niño no termina su desayuno a tiempo nuestro volcán interior puede comenzar a expulsar lava incandescente que precede a una tormenta difícil de controlar. Y si el niño nos dice que no se encuentra bien, que le duele la cabeza o le ponemos el termómetro que nos indica que su temperatura es elevada…podemos llegar a vernos desbordados. ¿Qué hacemos con él? ¿Con quien lo dejamos? No podemos faltar al trabajo, y menos con los tiempos que corren. Así que le damos un poco de ibuprofeno y maquillamos su malestar para que no se le note. El caso es que salimos de casa con los pelos de punta…lo dejamos en la escuela y ya llegamos al trabajo con “la lengua fuera". Cruzamos los dedos para que no nos llame la maestra rogándonos educadamente que vayamos a recoger al niño al colegio, y puede que hasta silenciemos el móvil para no escuchar la llamada. Eso...si los niños son pequeños. Si tenemos niños un poco mayores nos podemos encontrar además con algunos escollos relacionados a las tareas que les mandan en la escuela. Llegamos a casa agotados después de un día en el que nos hemos dejado la piel y tenemos que afrontar el hecho de que al niño se le haya olvidado el libro en la escuela y se ponga a llorar desconsoladamente…o que nos diga que no entiende lo que tiene que hacer…o peor aún…que no tenga ganas de hacer la tarea e intente por todos los medios escaparse de hacerla. Nos toca lidiar con el problema…que termina en una discusión…y añade una carga adicional a la mochila que ya lleva mucho peso. En el preciso instante en que vigilamos al niño para que estudie y cumpla con sus responsabilidades, debemos tener la casa controlada…preparar la cena y quizás la comida del día siguiente. Parece que tuviéramos que hacerlo todo y lo que es peor, hacerlo todo al mismo tiempo…una receta perfecta para el estrés y la confusión. Y cuando llega la hora mágica de acostar a los niños que siguen llenos de energía mientras nosotros arrastramos los pies, volvemos a vivir un momento tenso, ya que no vemos el instante de despedirlos hasta el día siguiente en el que volveremos a la carga. Todavía acostados nos piden que les contemos un cuento o quizás nos quieran contar alguna vivencia que ellos consideran importante…En el mejor de los casos aprovechamos la ocasión para estar un ratito con ellos relajados…pero miramos de reojo el reloj…deben dormirse para descansar las horas pertinentes ya que al día siguiente todo volverá a comenzar y seguramente volverá a dominarnos nuestra compañera…la prisa.

Los niños a su vez nos cuentan algunas veces...que se les pasa el tiempo muy deprisa…y no es de extrañar que así suceda. Sinceramente me preocupa pensarlo, creo que es una mala señal. Yo no tengo el recuerdo de que mi infancia pasara tan “deprisa". Si ya desde niños viven una vida vertiginosa…¿qué sucederá cuando se conviertan en adultos? Porque todos sabemos que cuanto más mayores nos hacemos…antes transcurre el tiempo o esa es la sensación que tenemos. Los niños terminan el año escolar extenuados, agotados de tanto correr y curiosamente sus vacaciones son un problema para los adultos, ya que debemos gestionar sus tiempos y los nuestros de manera que esté todo en orden. En el período estival...llegan las costosas colonias de verano, las clases particulares y horas de academia para los que necesitan un refuerzo o algún viaje al extranjero para practicar algún idioma. La falta de sincronización entre sus horarios y los de los adultos es un problema que se debe abordar cada mes de junio y julio…puede que en algunos casos también en agosto...hasta que son un poco mayores y pueden quedarse solos. Sus vacaciones son un martirio que golpea nuestras puertas cada año. Estáis en ello ¿verdad? Ya los tenéis en casa sin colegio y seguramente muchos de vosotros habréis tenido que hacer cábalas para tenerlo todo organizado. Para algunas de las familias es la peor época del año…la más difícil de afrontar. Seguimos dejándonos dominar por la prisa…y continuamos contagiándola sin remedio. ¡Qué difícil es conciliar la vida laboral con la vida familiar!

Aún cuando llegan las vacaciones para todos hay días en los que se vive deprisa…Hemos estado siguiendo un patrón de vida durante un tiempo determinado…y cuesta desconectar hasta cuando podemos permitirnos el lujo de desprendernos del reloj. El primer día sin trabajo arrancamos el coche…tenemos una hora de salida y una de llegada…no podemos desperdiciar ni siquiera un minuto de nuestro tiempo vacacional y a veces llegamos a nuestro destino cargados de malas vibraciones. 

Así van pasando los años…en un estado de exceso de ruido y luz…en el que es complicado detenerse, pero absolutamente necesario. Dejamos que la misma vida nos atropelle…y tan sólo deberíamos de tratar de actuar de forma que podamos hacer hincapié en la importancia de los sentimientos para que nos ayude a nosotros y a nuestro niños a manejar toda una gama de emociones con un grado de AUTOCONTROL. Cuando las cosas nos desbordan sabemos que es necesario reducir la velocidad…pero la inercia nos lleva a acelerar y a perder la calma…y a que los niños la pierdan. No surtirá efecto que les digamos que se relajen si nuestra expresión facial indica que nosotros no podemos hacerlo. Nadie puede hacer que nadie se calme, sólo puede hacerlo uno mismo. ¿Es posible?

Sí que es posible. La buena noticia es que todos podemos controlar nuestra propia perturbación si nos detenemos y pensamos antes de actuar. Parar y echar un vistazo alrededor…observar nuestra postura corporal…cómo dirigimos nuestra mirada…qué es lo que hemos dicho o estamos a punto de decir y con qué tono lo hemos expresado, qué emoción sentimos en un momento determinado. Tenemos suficientes datos para poder darnos cuenta en qué momento hemos perdido esa calma y seguro que no nos gusta porque no nos beneficia…por eso queremos recuperarla…y mantenerla. Repetirnos a nosotros mismos “mantén la calma”, en voz baja o alta, al mismo tiempo que respiramos profundamente...resulta de ayuda. No hablo ni siquiera de pensamientos positivos, sino de PENSAMIENTOS CLAROS...que permitan distinguir entre lo que es beneficioso para nosotros y lo que no lo es tanto. Y si no…basta con recordar cómo se nos queda el cuerpo después de un colapso por dejar que la ansiedad nos embargue. Atraer lo que nos hace bien es la llave al bienestar. Cuidemos de nosotros lo más que podamos, al menos nada perderemos por intentarlo. Cerrar los ojos y viajar a orillas de ese lago que todos tenéis en vuestro interior…obsequiar vuestras almas con un poco de calma.


"Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros". Confucio

lunes, 15 de junio de 2015

SOBORNO…FRÍO


Aquello funcionó cuando era pequeño…o más bien parecía funcionar. Aprendió a ser recompensado por su buena conducta y paso a exigir ser comprado para mostrar que podía acatar las reglas del juego. Hubiera bastado transmitirle que era competente, hubiera sido suficiente con hacerle sentir que creían en él y lo valoraban, hubiera funcionado combinar “ciertas recompensas externas” con amor, elogios, estímulos y afecto físico…con el fin de darle un pequeño empujón para que pudiera aprender a “disfrutar haciéndolo bien”. Tan simple como eso.
Al fin y al cabo la tarea principal era que aprendiera a que la realización de ciertos logros lo podía estimular y hacerlo feliz. No se trababa de enseñarle a desear tenerlo todo para disfrutar de la vida…él ya tenía la vida para disfrutarlo todo. Y no hay peor desastre que anticiparse a los deseos de los hijos evitando su desear. Pero sus padres veían que comprándolo con unos billetes mejoraba su mala conducta y en vez de recompensar sus puntuales “buenos comportamientos” prefirieron sobornar para conseguir objetivos.

No supieron ver que su hijo mostraba una seria falta de motivación por casi todas las cosas que lo rodeaban y necesitaba ocupar su tiempo para distraerse en “otros menesteres". Tampoco pudieron percibir la baja estima de su hijo para sí mismo…un autoconcepto muy negativo aunque pudiera parecer todo lo contrario…una percepción de aquel niño de que la culpa de sus fracasos en sus relaciones la tenían todos menos él mismo…por lo que tenía que defenderse agrediendo ante “falsos ataques”. Y tampoco supieron reconocer a tiempo que la disciplina familiar era laxa, que la indiferencia y hostilidad de los propios padres y la escasez de tiempo libre compartido estaban haciendo mella en aquella criatura.

El soborno se asentó en la vida de aquella familia, formaba parte de la convivencia y las relaciones personales entre los miembros de aquella casa…y las ofertas para detener su mal comportamiento iban aumentando su valor material. Es por esto que...llegó a ser la única manera capaz de conseguir que hiciera algo constructivo en su vida. Pero todo tiene un límite y la apuesta de aquel niño fue subiendo hasta que no pudieron cumplir sus deseos materiales, hasta que les fue imposible pagar la cuota y abandonaron cualquier intento para lograr desatar el nudo que ellos mismos habían construido. Casi era recompensado antes de poder demostrar su capacidad de seguir las reglas…y su cambio ya no le nacía por dentro…ya no se sentía motivado para comportarse adecuadamente si no era bajo pago.

De padres que sobornan…hijos que chantajean. El niño fue creciendo y seguía funcionando bajo unos parámetros “más o menos correctos” a base de ser sobornado. Empezó a chantajear emocionalmente a sus padres y lo que fue peor…se convirtió en recaudador de impuestos en los pasillos del colegio. Cobraba a los niños más pequeños para no meterse con ellos, pero en realidad los mentía ya que parecía satisfacerle sembrar el miedo y el pánico entre los que aparentemente poseían menos fuerza que él y se encontraban indefensos. Un día era una galleta y al siguiente el paquete entero…a cambio de una promesa que se llevaba el viento. Fue descubierto gracias a que un niño lo contara en su casa, ya que a él llegó a pedirle dinero…y el miedo no fue un muro para que suplicara auxilio entre los adultos. La advertencia llegó donde debía llegar gracias a unos padres que informaron al colegio de la existencia de aquel problema. Inmediatamente después…se descolgaba el teléfono para tratar de pedir colaboración a aquella familia, era la única opción para tratar de resolver un problema que había ido creciendo poco a poco y alcanzaba una magnitud de grandes dimensiones. La respuesta a la llamada del colegio dejo fríos a sus profesores…al escuchar por boca de aquella madre que “no se la volviera a llamar para advertirle del mal comportamiento de su hijo”. No quería que nadie la molestara con algo que en el fondo conocía muy bien pero que era incapaz de solucionar. Quizás ella intentó protegerse a sí misma, negándose a participar y colaborar para que su propio hijo se fuera enderezando. La cuestión era que ya había echado la toalla. Y abandonaba absolutamente su labor…una labor fundamental para la mejora de la convivencia en el centro. Poco se podía hacer por aquella criatura en semejantes condiciones…y ¿dónde quedaba la integridad de los demás? 

La indisciplina habitualmente no se debe a una cuestión individual de quien infringe las normas, sino a la forma de gestionar la disciplina, una gestión en la que todos los agentes educativos estamos implicados. Por eso…si falla una pata de la silla…esta cae y se parte irremediablemente. Debemos sentarnos a analizar las posibles causas que llevan a un alumno a transgredir las normas…para que podamos actuar ante los comportamientos denominados indisciplinados. Yo diría que hay tres posibles causas que conducen a alguien a ir en contra de las normas.

Puede ser que el niño en cuestión “no conozca las normas”. Analicemos entonces si realmente las pautas que rigen nuestra convivencia se viven, se hacen propias, se defienden y se cumplen.

Puede ser también que “el niño conozca las normas, pero las infrinja porque no las comparte”. Debemos entonces cuestionar la naturaleza de la misma norma, una norma que no funciona…bien porque no vaya acorde a la situación, bien porque sea vista como algo impuesto o bien porque se ve ajena a la propia persona. Deberemos adecuar la utilidad de las normas que guían la convivencia de quienes comparten algo juntos.

Puede ser también que “el niño conozca las normas pero sabe que no siempre hay que cumplirlas”. Si hacemos caso omiso al incumplimiento de determinadas normas, servirá para que los niños aprendan que no siempre tienen por qué seguirlas.

Sobornar no educa…ni es efectivo. Sobornar condiciona o amaestra y…manipula, ya que el premio...es usado para obtener resultados inmediatos. ¿Cómo es posible intercambiar conductas por bienes? La buena conducta debería ser alentadora para todos. Los niños necesitan saber que su buena conducta marca una diferencia. Ellos necesitan tener placer al hacer lo correcto.

Si son adiestrados en hacer las cosas para obtener ganancias, y no por el hecho de que son buenas en sí mismas, estamos aniquilando su motivación para hacer lo que deben y estamos al mismo tiempo fomentando en su ser una conducta reactiva, sin pararse a reflexionar, comprender o decidir.

Todos podemos cometer el error de sobornar “puntualmente” a nuestros hijos…prometiéndoles premios materiales para que hagan lo que creemos que deben hacer. El mejor premio no obstante es el que no cuesta dinero, el mejor premio no es una cosa…viene envuelto en un papel muy especialel afecto emocional. Por eso no debemos confundir las recompensas con sobornos. Las recompensas o refuerzos sociales sinceros tienen un impacto enorme, que a su vez refuerza su propia estima. Y los niños no deben quedarse con la idea del premio como un fin en sí mismo, deben entender el valor de las conductas aprendidas.



"Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón”.
Charles Thomson Rees Wilson